Dr. Alejandro Arvelo
Hoy tenemos en el Archivo de la Voz a un académico con una trayectoria significativa, íntimamente ligado a la historia de nuestra escuela: el profesor Félix Gómez. El profesor Gómez es egresado de la Escuela de Sociología y también de la Maestría en Filosofía, más específicamente en Metodología y Epistemología, como se denominaba antes.

Algo muy interesante es que el profesor Gómez fue uno de los principales impulsores de ese proyecto que, como mencionaba el profesor Silverio, hoy cuenta con cinco grupos abiertos de manera concomitante y ha alcanzado su vigésima edición, convirtiéndose en un programa exitoso.

El profesor Félix Gómez fue director de la Escuela de Filosofía en dos ocasiones y es autor de un libro que ha conocido, por lo menos, cuatro ediciones: «Filosofía, Ética y Moral». Vimos nacer este libro como una pequeña semilla que creció hasta convertirse en un volumen de referencia desde los años 90 para nosotros.
Bienvenido, profesor Félix Gómez, a este Archivo de la Voz, que, como usted sabe, es uno de los programas de la gestión del profesor Eulogio Silverio.

M.A. Félix Gómez
Les agradezco su atención y por haberme incluido en este importante proyecto. Al mismo tiempo, los felicito a ambos y a todos los que están involucrados en él, así como a aquellos que han participado. He tenido la oportunidad de ver y escuchar a algunos en los videos, y a otros no, pero lo haré.

Me gustaría darle un giro a este intercambio hacia las vivencias. La primera vivencia que me viene a la mente no es mía, sino del profesor Arvelo. Quiero referirla, ya que posiblemente él no la haya olvidado. Se trata de la visita del profesor Arvelo a la Universidad de Harvard, en Massachusetts. Fue en busca de uno de los profesores más renombrados de filosofía, que en ese momento tenía más de 90 años, cerca de los 100. El profesor Arvelo encontró que este profesor, aunque retirado del aula, seguía activo asesorando a doctorandos.

Además, y esto es una de las cosas que el profesor Arvelo compartió con nosotros al regresar, descubrió que había un aula dedicada a este profesor, donde realizaba su labor. Esto es importante porque, en nuestro caso, en la UASD, lamentablemente, a veces tratamos a los profesores jubilados como decía Marx sobre Hegel, como «perro muerto».

En el posfacio de la segunda edición de «El Capital», Marx menciona que, a pesar de la influencia de Hegel, su generación de pensadores lo trataba como «perro muerto». Esto llevó a Marx a declararse su discípulo, afirmando que Hegel explicó adecuadamente el proceso dialéctico y que él, Marx, simplemente lo había puesto de pie.