Dr. Alejandro Arvelo
Nos encontramos en el despacho del director de la Escuela de Filosofía para dar continuidad a uno de los programas de su gestión, un proyecto con varias vertientes. Este programa incluye entrevistas a profesores destacados de la Escuela de Filosofía, docentes que han dejado huella con su trayectoria académica. Además, este proyecto, impulsado por el profesor Eulogio Silverio, conocido como “El archivo de la voz de la Escuela de Filosofía”, busca proyectar los perfiles de estos maestros al ciberespacio y preservar su legado intelectual.
Hoy, en el marco de estas jornadas, tenemos el honor de conversar con el profesor Rafael Báez Bisonó, un destacado académico con maestría y doctorado de la Universidad Estatal de Moscú, y más de 25 años de servicio docente en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Reconocido como un maestro de estirpe, el profesor Báez es autor de la obra Filosofía de la delincuencia: Filosofía de vida que aparta al ser humano del camino ético. También ha contribuido con numerosos artículos en revistas y periódicos, como la revista Ecos y la revista Academia de la Escuela de Filosofía, consolidándose como un referente intelectual.
Profesor Báez, le damos la bienvenida en nombre del equipo de gestión del profesor Eulogio Silverio. Agradeceríamos que nos hable un poco sobre la estructura de estos programas, que usted compara en su libro Filosofía de la delincuencia con la figura del “hombre tricornio”. Este programa, como ha señalado el profesor Silverio, tiene varias facetas: la biografía de los profesores en Wikipedia, la creación del archivo de la voz y, por supuesto, la entrevista que estamos llevando a cabo.
Dr. Rafael Báez Bisonó
Gracias al maestro Silverio y a todo el equipo. Es un honor compartir este espacio con ustedes, filósofos que han elevado el nivel de la filosofía dominicana. Quiero felicitar a la Escuela de Filosofía y a su director, el profesor Eulogio Silverio, por su esfuerzo en conectar la filosofía con la realidad del pueblo. Esto es esencial, ya que conocemos a grandes filósofos internacionales y locales, pero muchas veces su filosofía no trasciende las aulas o las bibliotecas. Esa desconexión con el pueblo debilita el potencial transformador de la filosofía.
Donde la filosofía se hace solidaria con el pueblo, se logra un desarrollo espiritual mucho más profundo. Sin embargo, en países donde la filosofía se margina, como en Europa, especialmente en España, se perciben grandes crisis. España, a pesar de tener un pensamiento filosófico de alto nivel, se ha vuelto demasiado pragmática y utilitarista. Su culto al bienestar material ha desplazado valores esenciales como la ética y la moral, lo que contribuye a la crisis que hoy enfrenta.
Hace unos años, se anunció en España que reducirían el presupuesto para filosofía en las escuelas. La filosofía fue relegada porque se consideraba que no producía beneficios tangibles. Esto refleja un error fundamental: el valor de la filosofía no se mide en términos económicos, sino en su capacidad para formar mejores seres humanos.
Este desprecio hacia la filosofía también ha afectado nuestro sistema educativo. Materias como moral y cívica han desaparecido, y la filosofía ha sido desplazada. Incluso en nuestras escuelas pedagógicas, la filosofía parece ser mal vista. Sin embargo, la filosofía es a la sociedad lo que la linterna es a la noche: ilumina el camino. Por eso el símbolo de la filosofía es la lechuza, un animal que ve en la oscuridad.
Quiero felicitar a esta escuela por su esfuerzo en conectar la filosofía con el pueblo, como lo hicieron los sofistas en la Antigua Grecia. Ellos sacaron la filosofía de los auditorios y la llevaron a las plazas, contribuyendo al auge cultural y filosófico de Grecia. La filosofía es esencial para la salud de la sociedad humana.
Dr. Alejandro Arvelo
Profesor, su análisis del contraste entre Europa y nuestra realidad es muy interesante. Usted se formó en el viejo continente y salió del país siendo muy joven. ¿Qué lo motivó a estudiar filosofía? ¿Cómo surgió esa vocación?
Dr. Rafael Báez Bisonó
Quizás fue el estilo de vida campesino. Recuerdo pasar largas horas montado en un burro, meditando en silencio. Desde niño he tenido la costumbre de reflexionar profundamente antes de actuar o hablar. Siempre he valorado las consecuencias de los actos, un privilegio que, lamentablemente, no todos tienen.
Soy una persona más bien callada. Voy por ahí caminando, tranquilo, pensando en algo importante, quizá filosofando, dialogando conmigo mismo. Así es mi forma de ser.
El campo donde crecí era muy atrasado, aunque la gente era maravillosa, familias excelentes. Pero la educación era muy básica. Había una escuela elemental donde todos estábamos, y la mayoría no pasaba del tercer curso. La idea era enseñar lo esencial: alfabetizar, enseñar a escribir y a leer lo básico. Esa situación siempre me preocupó; me preocupaba mucho mi educación.
Recuerdo que un tío mío, comerciante, con quien viví un par de años, me tomó mucho cariño y me prometió: “Mira, yo te voy a poner un negocio cuando crezcas”. Pero yo no tenía interés en eso. Siempre soñé con estudiar, aunque ya estaba bastante crecido para mi edad escolar.
Cuando regresé al campo, se abrió un sexto curso en la escuela. Terminé mi sexto curso y, poco después, inauguraron una escuela con octavo curso. Me trasladé a Minas, donde cursé ese grado. Luego, decidí ir a Santiago para continuar mis estudios. Caminaba 30 kilómetros diarios, ida y vuelta, lo que sumaba 60 kilómetros. En ese tiempo, conseguir un motor no era tan caro, pero igual iba todos los días a pie.
Cuando llegué a Santiago para inscribirme en el liceo, me encontré con que no había cupo en los turnos matutinos. Solo encontré un lugar disponible en el turno vespertino. Al principio, no me gustaba la idea de estudiar de noche, pero decidí inscribirme. Antes de que iniciaran las clases, hubo un cambio, y el turno se convirtió en matutino, lo que fue una gran suerte para mí.
Hice mi bachillerato en el liceo Leoncio Jiménez, cerca del monumento. Recuerdo una experiencia impactante durante esos años. Un día, explotó una bomba mientras pasaba un grupo de policías, lo que generó un gran revuelo. Los policías rodearon el liceo y sacaron a los estudiantes de forma violenta. Fue una experiencia muy seria. Esto ocurrió a principios de los años setenta.
Por entonces, conocí a varias personas destacadas, como Alcira y Sotero Vázquez. Este último falleció hace algún tiempo, tal vez hace un año. También estaba Elías, otro profesor conocido. Esa época fue bastante convulsa, con muchas protestas y movimientos políticos.
En mi campo comenzaron a perseguirme por mi vínculo con la política. Conocí al Partido Comunista Dominicano y comencé a involucrarme con la izquierda. Una vez, las fuerzas del orden me secuestraron de forma violenta y me llevaron a Esperanza, luego a Santiago, donde me encerraron en la fortaleza. Más tarde, me trasladaron a la Policía, pero mi madre intervino. Contactó a un abogado muy conocido en Santiago, que logró sacarme.
Después de eso, decidí mudarme a la capital. Terminé mi bachillerato en el Liceo Paraguay, aquí cerca. Fue entonces cuando ingresé a la UASD, en el año 1971, si no me falla la memoria.
En la universidad, comencé estudiando periodismo y también tomé algunos niveles de historia. El profesor Hugo Tolentino Dipp, quien reconoció mi interés y habilidad en historia, me recomendó que siguiera esa carrera. Le hice caso y continué por ese camino.
En uno de mis viajes, llegué de Rusia y me matriculé en historia y antropología en la UASD. Fue allí donde conocí a una persona que, hasta el día de hoy, considero el hombre más arrogante y prepotente que he conocido: Gutiérrez. Era un ser humano extremadamente difícil, revolucionario de discurso, pero con actitudes completamente opuestas. Me pregunto cómo pueden existir personas así. Ese recuerdo, tan impactante, siempre ha permanecido conmigo.
Recuerdo un encuentro particular con una persona que, al llegar al aula, se sentaba en silencio, arrimando la silla a la mesa, observando detenidamente a los estudiantes. Un día, comenzó diciendo: “Todos ustedes son unos frustrados, todos”. Luego, con mucha parsimonia, sacó un cigarrillo del bolsillo y lo encendió. Mientras fumaba en silencio, empezó a relatar anécdotas sobre Trujillo, el Caribe y otros temas de esa índole.
Era un hombre de gran conocimiento y presencia, pero con una actitud que nos hacía sentir como si fuéramos insignificantes. Nunca había conocido a alguien así. Sin embargo, fue una figura importante: participó en la revolución y fue amigo cercano de Fidel Castro. De hecho, cuando Fidel visitaba el país, él lo acompañaba y conversaban extensamente. Este hombre, Euclides Gutiérrez Félix, tiene un prestigio histórico, pero, como persona, su trato dejaba mucho que desear.
La transición de la historia y la antropología hacia la filosofía en mi vida fue un proceso empujado por múltiples circunstancias. Todo lo vivido te da experiencia, te abre el entendimiento y te ayuda a elegir lo que deseas en la vida.
Cuando fui a Rusia a estudiar, ya era miembro del Partido Comunista Dominicano. En la UASD, fui dirigente del CUJAM y cofundador de la Fuerza Juvenil Dominicana (FJD). Siempre estaré agradecido con Narciso Isa Conde, una persona excepcional, tanto en lo personal como en lo político. En Rusia, él continuaba su activismo, y yo era responsable del partido allá. Lo acompañaba como traductor en muchas de sus actividades. Es alguien a quien le guardo un profundo respeto y afecto.
Sin embargo, en el país, la izquierda ha perdido fuerza y consistencia. Aquí no hay una verdadera izquierda; lo que tenemos son “izquierditosos”, como yo los llamo. Algunos, como Faustino Collado, comenzaron en la izquierda, pero hoy están involucrados en organizaciones como Participación Ciudadana, que reciben financiamiento de entidades externas como las vinculadas a George Soros. Esas ONG están lejos de representar los valores del marxismo.
Lo encontré un día repartiendo volantes, y le pregunté: “¿Tú eres comunista? ¿Cómo puedes ser comunista y trabajar para Participación Ciudadana?” No tiene sentido. La izquierda debería ser crítica, pero lo que vemos hoy es gente sin criterio, sin una visión clara de lo que significa ser revolucionario.
Los problemas sociales, éticos y morales que enfrenta nuestro país son inmensos, y la falta de crítica agrava esta situación. No puede haber un movimiento marxista sin crítica, sin un aguijón que cuestione y provoque cambios. Hoy en día, ese aguijón está ausente, y el país se hunde más en su crisis, perdiendo soberanía y dirección política.
Dr. Alejandro Arvelo
La filosofía, como usted mencionó, tiene el deber de ser donadora de criterio. El criterio y la crítica son conceptos hermanos: la crítica es el ejercicio del criterio. Esto es esencial para formar ciudadanos conscientes y capaces de enfrentar los problemas de nuestra sociedad.
Dr. Rafael Báez Bisonó
A lo largo de mi vida, siempre he tenido una voluntad firme de alcanzar lo que me propongo, a pesar de las dificultades. Por eso me trasladé, me inscribí en diferentes instituciones, y continué mi formación a toda costa. Narciso Isa Conde ha sido un ejemplo de persistencia, alguien que nunca ha rendido sus principios ni desviado el curso de sus convicciones.
En cuanto a las influencias en mi pensamiento filosófico, siempre hay profesores que dejan una huella imborrable. La educación presencial tiene esa ventaja: uno encuentra maestros que te marcan para toda la vida. En octavo curso, tuve un maestro que me impactó profundamente. Era un hombre inteligente, educado, y su comportamiento reflejaba su formación más que sus palabras. Aunque no recuerdo su nombre con precisión, su legado quedó grabado en mi memoria.
También me gusta la gente auténtica, no necesariamente quienes hablan mucho, sino aquellos cuyo comportamiento refleja profundidad.
Dr. Alejandro Arvelo
En filosofía, al leer su libro, uno encuentra que usted posee una vasta cultura filosófica. Por ejemplo, dos pilares frente a los cuales usted toma distancia son el hedonismo y el pragmatismo. Esto queda claro desde el inicio de esta conversación, y acercarse a sus escritos es prácticamente explorar toda la historia de la filosofía occidental. En ellos se encuentran referencias a Epicuro, Platón, Aristóteles, José Ortega y Gasset, entre otros.
¿Por qué decidió identificarse más con el pensamiento de Karl Marx? Me imagino que también reconoce la influencia de Engels, quien fue no solo su colaborador teórico, sino su compañero en muchas aventuras políticas e intelectuales.
Dr. Alejandro Arvelo
Ambos trabajaron juntos en múltiples proyectos, aunque es conocido que Marx vivía en precariedad económica y dependía frecuentemente del apoyo financiero de Engels, quien provenía de una familia burguesa inglesa. Engels no solo lo apoyó materialmente, sino que también compartieron una tremenda amistad y una profunda simbiosis intelectual.
Engels realizó trabajos independientes, como El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, y su estudio sobre La situación de la clase obrera en Inglaterra. Sin embargo, obras fundamentales como El manifiesto comunista y La ideología alemana fueron fruto de su colaboración con Marx. Cabe mencionar que La ideología alemana fue publicada de manera póstuma. Además, el segundo y tercer tomos de El capital fueron corregidos y editados por Engels, ya que Marx solo publicó el primer tomo en vida. Engels sistematizó y organizó los textos inconclusos de Marx, dando forma al trabajo que quedó disperso.
Es importante recordar que Marx afirmaba que el marxismo no era un dogma, ni una doctrina rígida, sino un punto de partida para analizar la realidad. Sin embargo, Lenin realizó modificaciones significativas al pensamiento marxista. Por ejemplo, Marx sostenía que el comunismo solo triunfaría en países donde el capitalismo hubiera alcanzado su mayor desarrollo. Lenin, en cambio, argumentó que la revolución podría triunfar en el eslabón más débil de la cadena de países capitalistas europeos, como ocurrió en Rusia.
En Rusia, lo que estaba planteado inicialmente era una revolución democrático-burguesa que preparara el terreno para el socialismo. Sin embargo, materialmente, Rusia no estaba preparada para una revolución socialista. Según Marx, el comunismo requería un nivel avanzado de desarrollo de los medios de producción, lo cual no era el caso en Rusia. Este error teórico se ha repetido en otros contextos, como en Cuba, donde el modelo soviético fue implantado de manera precipitada.
En Cuba, la revolución necesitaba una base ética y democrática antes de avanzar hacia el socialismo. En lugar de eso, se clausuró la producción agropecuaria popular, lo que generó graves problemas económicos. Por ejemplo, los campesinos no podían comercializar libremente sus productos, lo que resultó en mercados desabastecidos y un sufrimiento innecesario para el pueblo cubano.
Además, la burocratización de la producción agraria en Cuba fue un gran error. Grandes extensiones de tierra quedaron improductivas, llenas de marabúes, mientras la producción popular agropecuaria, que podría haber dinamizado la economía, fue desincentivada. La Unión Soviética también enfrentó problemas similares debido a la burocratización y la corrupción.
En la Unión Soviética, la dictadura del proletariado se desvirtuó, lo que llevó a crímenes atroces, especialmente durante el régimen de Stalin. La falta de libertad y los abusos contra intelectuales y poetas minaron la legitimidad moral del sistema. Esta decadencia fue evidente para quienes vivimos en ese contexto. La juventud rusa comenzó a cuestionar esos crímenes, y la nueva generación rechazó cargar con el lastre del pasado.
Recuerdo sentir que el sistema soviético estaba en decadencia debido a la corrupción y la falta de compromiso de sus dirigentes. Cuando vi que un georgiano fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, entendí que era el principio del fin. Este individuo no tenía ideología ni principios, lo que simbolizaba el colapso moral del sistema.
Gorbachov, aunque promovió la perestroika y el glasnost, no logró reformar el socialismo sin perjudicar el sistema. Optó por una transición que, en lugar de salvar el socialismo, lo desmanteló. Sin embargo, no todo fue negativo en la Unión Soviética. Había una gran igualdad en educación, salud y cultura. La sociedad, en muchos aspectos, era admirable: estable, bien organizada y con un fuerte sentido de comunidad.
A pesar de esos logros sociales, la corrupción interna y la incapacidad de reformar el sistema desde adentro llevaron a su colapso. Aún así, Rusia conserva una riqueza cultural y espiritual que, en muchos sentidos, puede considerarse una reserva moral para el mundo.
Regresé a mi país en 1985, consciente de que la Unión Soviética estaba en decadencia. Esto me afectó profundamente, tanto moral como espiritualmente, ya que mi formación y valores se habían desarrollado en ese contexto.
A pesar de la corrupción y la decadencia política que ya se percibían, vi muchas cosas positivas en la Unión Soviética, incluyendo mi formación y mi filosofía, influenciada por la filosofía rusa y el marxismo. Estas ideas, que antes eran pilares del pensamiento, ahora parecen ser ignoradas en muchos estudios filosóficos. Sin embargo, la filosofía marxista debe ocupar un lugar como capítulo esencial en la historia de la filosofía. Es una filosofía consistente, profundamente conectada con la realidad, que surge de ella y se nutre de sus contradicciones.
Marx no debería ser olvidado, ni tampoco los grandes pensadores marxistas como Trotsky o el mismo Lenin, quienes hicieron aportes significativos. Un caso interesante es el de Gueorgui Plejánov, filósofo ruso de finales del siglo XIX, de origen noble y burgués, pero acogido por la revolución. Plejánov fue quien, en los años 70 y 80 del siglo XIX, organizó los primeros núcleos marxistas en Rusia. Fue un filósofo destacado que influyó profundamente en la teoría revolucionaria.
Otros filósofos destacados relacionados con el marxismo incluyen a Louis Althusser y Lucio Colletti. Incluso Jean-Paul Sartre, en su Crítica de la razón dialéctica, coqueteó con el marxismo. En América Latina, pensadores como José Carlos Mariátegui y Aníbal Ponce hicieron grandes contribuciones desde una perspectiva marxista, mientras que figuras como Eugenio María de Hostos combinaron ideas positivistas con un proyecto de educación crítica y emancipadora en el Caribe.
El positivismo latinoamericano, a diferencia del europeo, fue ilustrador, promoviendo una visión progresista en lugar de reaccionaria. Fue un positivismo que abrazó el progreso y las revoluciones sociales, como lo demostraron intelectuales que saludaron la Revolución Rusa y otras luchas. Este positivismo en América Latina buscaba enseñar al pueblo a pensar, con resultados transformadores en la educación y la cultura de la región.
Dr. Alejandro Arvelo
Otra preocupación clave en mi pensamiento es la condición humana. Como mencionaba, el poder, sea bajo la bandera que sea, tiende a ser represivo y busca imponer un pensamiento único.
Dr. Rafael Báez Bisonó
Esto es una constante en la historia, pues el poder político y económico necesita que se cumpla la ley, y la aplicación de la ley implica cierta coerción. Sin embargo, la represión puede convertirse en un mecanismo de control absoluto, como ocurrió durante el secretariado de Stalin, donde se cometieron crímenes atroces en nombre de la ideología.
El anarquismo, por ejemplo, rechaza al Estado, pero es difícil imaginar una sociedad sin Estado. La convivencia requiere normas, y el Estado cumple un rol esencial en la preservación de esas reglas. Sin embargo, el poder estatal debe ser vigilado constantemente para evitar que derive en abuso o autoritarismo.
Incluso dentro del marxismo, se han generado malentendidos, como la idea de que Marx era ateo. Esto no es del todo cierto. La famosa frase de Marx sobre la religión como “el opio del pueblo” ha sido malinterpretada. Según Enrique Dussel y otros estudiosos como Gueorgui Plejánov, esta expresión no era un ataque a la religión en sí misma, sino una crítica al uso opresivo de la religión institucionalizada. Marx tenía un enfoque filosófico profundo y crítico, pero no necesariamente un rechazo absoluto hacia lo trascendental.
Dr. Alejandro Arvelo
Cuando observamos la naturaleza y su complejidad, encontramos una sabiduría intrínseca, una ingeniería asombrosa en cada detalle. Desde esa perspectiva, muchos han argumentado que la conexión entre la filosofía y la espiritualidad es más profunda de lo que aparenta. Esto nos lleva a reconsiderar la relación entre la moralidad y la religiosidad.
Dr. Rafael Báez Bisonó
En mi caso, prefiero hablar de una moral laica. Aunque reconozco la importancia histórica de la moral religiosa, creo que esta última muchas veces carece de una conciencia moral firme, lo que lleva a inconsistencias y vulnerabilidades. Por el contrario, la moral laica, basada en principios éticos universales como la honradez, el respeto y el trabajo, es más consistente y aplicable en contextos diversos.
No obstante, valores universales como la justicia y la honradez persisten en todas las culturas y tiempos, mientras que otros valores son relativos y específicos a ciertos contextos históricos. La moral laica se convierte en un marco fundamental para la convivencia social y la preservación de los valores colectivos.
Aristóteles tenía razón al afirmar que el ser humano no puede vivir fuera de la sociedad. Sin embargo, para que la sociedad funcione, es esencial un sistema de normas y reglas que fomente el buen vivir. La familia, como célula básica de la sociedad, desempeña un papel crucial en la transmisión de valores. Cuando la familia falla, la sociedad también lo hace.
El mito de Prometeo también ilustra la importancia de la ética y la política. Aunque Prometeo otorgó al ser humano el fuego, olvidó darles el arte de la política. Sin este, los hombres estaban desorganizados, vulnerables y en constante conflicto. Es Hermes quien finalmente otorga a los humanos el arte de la política, permitiéndoles vivir en ciudades y comportarse como seres humanos.
La ética y la política son esenciales para garantizar la cohesión social. Sin ellas, la sociedad queda vulnerable a la delincuencia y al caos. Esto nos lleva a reflexionar sobre el comportamiento delincuencial, que surge de filosofías de vida erradas y de la búsqueda de atajos para obtener ganancias rápidas, sin considerar el impacto social.
El comportamiento delincuencial es el resultado de una mentalidad que prioriza el beneficio inmediato sobre el esfuerzo sostenido. Esta actitud no solo afecta a los individuos, sino también al tejido social, generando desintegración y violencia. La educación y la ética son herramientas clave para combatir este fenómeno y para promover una sociedad más justa y cohesionada.
La mentalidad de búsqueda de dinero rápido también influyó en una generación que se volcó masivamente hacia el sueño americano. Durante los años 80, la universidad se vació porque muchos jóvenes, al ver cómo algunos vecinos regresaban de Nueva York con dinero, casas y carros, decidieron abandonar sus estudios para buscar fortuna en el extranjero. Fue una década difícil, una auténtica “década perdida”. Incluso profesores tuvieron que emigrar o dedicarse a trabajos informales para sobrevivir. Este tipo de filosofía de vida, que busca atajos hacia el éxito, puede derivar fácilmente en la delincuencia.
Aquí entra el concepto del hombre “tricornio”, que contempla el pasado, el presente y el futuro como tres dimensiones fundamentales de su vida. Este hombre utiliza la experiencia del pasado para planificar su presente y proyectar su futuro. Sin embargo, hoy en día, muchas personas desprecian la historia, ignorando las lecciones del pasado. Además, proliferan mensajes peligrosos en redes sociales que promueven vivir únicamente el presente, como si el futuro no importara. Este tipo de filosofía de vida se asemeja más a la de los animales, que viven únicamente en el “hilito del presente”, sin reflexión sobre el pasado o el futuro.
Esta falta de conciencia temporal se refleja en el comportamiento impulsivo y muchas veces irracional de nuestra sociedad, donde se cometen actos sin considerar sus consecuencias. La cultura del hombre “unicornio”, o del hombre “muñón”, es incapaz de subir por la escalera de la ética y del progreso humano.
Me gusta distinguir entre el “humano” y el “ser humano”. Un humano puede ser un dictador cruel, un criminal o alguien carente de moralidad. En cambio, un ser humano trasciende estas características, mostrando cualidades éticas y morales superiores. Este tránsito del humano al ser humano es comparable al concepto nietzscheano del hombre al superhombre. Aunque se me identifica como marxista, también comparto ideas de Nietzsche y de otros filósofos, porque creo en una lectura amplia y crítica de todas las escuelas filosóficas.
Dr. Alejandro Arvelo
En este momento, la Escuela de Filosofía está trabajando para conectar la filosofía con las necesidades de la sociedad, mirando más allá de las aulas y proponiendo soluciones a problemas reales.
Dr. Rafael Báez Bisonó
La generación joven que dirige la escuela está posicionando a la filosofía en el lugar que le corresponde, fomentando una mirada social y crítica.
Sin embargo, hay corrientes filosóficas que han generado impactos negativos, como la Escuela de Frankfurt, particularmente en Europa. Por ejemplo, la tesis de Marcuse sobre la “sociedad abierta” ha sido utilizada de maneras que han debilitado ciertas estructuras sociales. Ideas promovidas por figuras como Soros, quien financia iniciativas a nivel global, incluyendo en República Dominicana, buscan imponer agendas que abogan, entre otras cosas, por eliminar las fronteras nacionales. Estas propuestas generan conflictos, especialmente en contextos como el nuestro, donde la soberanía y la identidad están en juego.
Dr. Alejandro Arvelo
A propósito de esa alusión que usted acaba de hacer respecto a la frontera, yo le voy a mencionar tres expresiones para que usted libremente nos diga qué evocan en usted, antes de darle la palabra al Señor director que siempre es quien cierra estos encuentros con alguna intervención algunas informaciones o alguna pregunta. Política Dominicana qué le produce esta palabra.
Dr. Rafael Báez Bisonó
Cuando se menciona la política dominicana, lo primero que viene a mi mente es el desastre. La política aquí se ha convertido en una herramienta para el beneficio personal y familiar, dejando de lado los intereses del país. El verdadero sentido de la política, entendido como el cuidado de la vida en la polis, se ha perdido. Sin embargo, todavía puede haber esperanza. Aunque el panorama actual no es alentador, la historia nos enseña que las sociedades tienen ciclos y que siempre es posible un renacimiento político.
El futuro de la República Dominicana está en juego, con amenazas a nuestra soberanía y estabilidad. Hay fuerzas internas y externas que buscan desestabilizar el país, incluyendo la influencia de capitales extranjeros que operan en contubernio con sectores corruptos locales. Estos desafíos requieren una nueva generación de líderes políticos con una visión ética y patriótica.
Dr. Alejandro Arvelo
¿Qué significa Juan Pablo Duarte para usted?
Dr. Rafael Báez Bisonó
En este contexto, el legado de Juan Pablo Duarte cobra una relevancia especial. Aunque tradicionalmente se le ha visto como un patriota y fundador de nuestra independencia, también fue un filósofo. Su pensamiento trasciende lo político y lo religioso, fundamentándose en una profunda filosofía de la libertad. Duarte no solo luchó por la independencia de nuestro país, sino que también nos dejó una visión ética y moral que debemos rescatar y aplicar a los desafíos actuales.
Además, Duarte tenía una conexión profunda con la filosofía. Estuvo influenciado por un pensamiento isocrático, un modelo de filósofo que genera valores y virtudes. En España, donde estudió, se dedicó principalmente a la filosofía, además de otras disciplinas como idiomas y matemáticas. Cuando regresó al país, notó la falta de conciencia política en los jóvenes y utilizó la filosofía como herramienta para prepararlos.
Un ejemplo de su aprecio por la filosofía es su relación con el padre Hernández, un monárquico peruano y doctor en filosofía. Duarte, consciente de sus diferencias políticas, lo invitó porque valoraba la filosofía por encima de estas discrepancias. Su comportamiento siempre estuvo regido por la ética, como se evidencia cuando manejó con escrupulosa transparencia los recursos que le confiaron para misiones en el sur.
Cuando Duarte estaba exiliado en Venezuela, viviendo en una profunda miseria, una comisión le ofreció beneficios materiales y la gobernación del país, pero a cambio debía renunciar a sus ideales. Rechazó la propuesta con firmeza, demostrando su integridad y compromiso. Este comportamiento evoca la postura de Sócrates en el Critón, donde rechazó huir de su sentencia de muerte porque habría contravenido las leyes que siempre defendió.
Otro ejemplo de la ética de Duarte ocurrió en Puerto Plata, cuando le propusieron proclamarlo presidente de la República. Él rechazó la oferta, insistiendo en que las cosas debían hacerse democráticamente.
Dr. Alejandro Arvelo
Duarte expresó: “Seguid, ciudadanos, seguid; apagad la tea de la injusticia; pero la patria será libre y yo tendré el mayor bien: veros libres, felices y perseverantes”. Estas palabras muestran su compromiso con los principios y la justicia. Duarte también planteó que “la política no es una especulación; es la ciencia más dura y más dignamente humana después de la filosofía”.
Dr. Rafael Báez Bisonó
Para él, la filosofía ocupaba el lugar más alto en la jerarquía del saber, seguida por las demás ciencias. Su aprecio por la filosofía y su formación socrática son aspectos fundamentales de su pensamiento, y es crucial rescatarlos para comprender su legado.
Dr. Alejandro Arvelo
Una segunda expresión profesor, es el tema de la enseñanza de la filosofía ¿Cómo ha de abordarse la iniciación en filosofía? ¿Cómo debe hacerse la clase de filosofía, a su juicio?
Dr. Rafael Báez Bisonó
En cuanto a la enseñanza de la filosofía, esta debe comenzar presentándola tal como es, explicando su importancia, sus tareas y su función. La filosofía es un pozo infinito de conocimiento que permite comprender el mundo y, eventualmente, llegar a concepciones más profundas como el Dios implícito en la naturaleza, esa fuerza, lógica y sabiduría inherente al cosmos.
Muchos no entienden la filosofía porque desconocen lo que los griegos lograron con ella. Cuando la filosofía surgió en Grecia, fue como el amanecer de un nuevo día, con sus rayos iniciales proyectando claridad sobre todo. Es fundamental enseñar la filosofía destacando su belleza y su impacto histórico.
Dr. Alejandro Arvelo
Una última expresión, la primera parte de esta expresión de alguna manera usted ya la ha abordado al inicio de su intervención, esta expresión está compuesta por tres nociones: Escuela de Filosofía-Facultad de Humanidades-Universidad Autónoma de Santo Domingo ¿Qué le traen a su imaginario?
Sobre la relación entre la Escuela de Filosofía, la Facultad de Humanidades y la Universidad Autónoma de Santo Domingo, estas deben funcionar en armonía, como eslabones de una cadena. La Escuela de Filosofía ilustra y prestigia a la Facultad y a la Universidad. La filosofía es el corazón de las humanidades, su eje central. Sin humanidades, la universidad sería como un edificio apagado, carente de luz.
Por eso, la relación entre estas instituciones debe ser dialéctica y armónica. La universidad proporciona los recursos materiales a la escuela, mientras que la escuela nutre espiritualmente a la facultad y a la universidad, otorgándoles profundidad y propósito.
Cuando surgen en la historia, las universidades se establecen como centros humanísticos, como núcleos de las humanidades. Ahí encontramos las siete artes liberales, que marcaron su inicio. Con el tiempo, las ciencias naturales se fueron incorporando, pero las humanidades siempre han tenido el propósito fundamental de humanizar. Es necesario humanizar al hombre y a la sociedad; de lo contrario, regresaríamos a un estado de naturaleza, con comportamientos animales y peligrosos.
El hombre, al venir de la naturaleza, es un animal, pero su diferencia esencial respecto a los demás radica en que es portador de razón y conciencia. Esa razón y conciencia necesitan cultivarse, porque si no se cultivan, pueden apagarse. En ese caso, regresaríamos a un estado primitivo, donde el hombre sería el animal más peligroso. Por eso, las humanidades son fundamentales.
Europa, hoy en día, se proyecta como un “monstruo torpe”, como una entidad que no reconoce sus propias fortalezas y actúa en contra de sí misma. Europa tiene petróleo, carbón, gas, madera e incluso enormes reservas de agua dulce, como el lago Baikal en Siberia, la mayor reserva del mundo. Sin embargo, toma decisiones que la perjudican, como sancionar a Rusia, ignorando su dependencia de los recursos rusos.
A pesar de las sanciones, Rusia sigue siendo el principal exportador de trigo y un proveedor crucial de uranio para Estados Unidos, que continúa comprándoselo porque no puede prescindir de él. Europa ha generado una crisis económica tremenda al intentar sancionar a Rusia, subestimando su poder y capacidad. Rusia ha demostrado una enorme fortaleza, expandiendo sus relaciones comerciales con países como India, China y otros estados asiáticos.
La guerra en Ucrania no es realmente de Ucrania, sino una guerra de la OTAN librada en territorio ucraniano. Estados Unidos y la OTAN llenaron Ucrania de rusofobia y sembraron odio hacia Rusia. Como resultado, Ucrania comenzó a perseguir a la población rusa del Donbás, cometiendo crímenes atroces contra ellos. Rusia tuvo que intervenir para proteger a estas comunidades.
A pesar de los intentos de Occidente por debilitar a Rusia, esta nación ha salido fortalecida. Su comercio exterior, especialmente con países asiáticos, ha prosperado, y su industria armamentista se ha perfeccionado para defenderse. Occidente, en cambio, enfrenta inflación, recesión y otros problemas económicos, resultado de políticas mal calculadas.
Las leyes económicas son implacables, y cuando se violan, las consecuencias son inevitables. Lo mismo ocurre a nivel familiar o personal: si alguien gasta más de lo que gana, se enfrenta a problemas económicos. Esta regla aplica a todos los niveles, desde el individual hasta el global.
Felicito a la Escuela de Filosofía por el buen camino que ha tomado. Se nota un esfuerzo por conectar la filosofía con la sociedad, cumpliendo su función de orientar, guiar y enseñar a pensar. Es fundamental llevar la filosofía al pueblo, para ayudarlo a reflexionar sobre su identidad, sus necesidades y cómo defender nuestra sociedad y patria.
La filosofía tiene una función ilustradora, una capacidad para diferenciar entre el bien y el mal, y para entender por qué debemos elegir el bien. Permanecer en el terreno del bien es esencial para el progreso individual y colectivo.
Dr. Alejandro Arvelo
El turno ahora es del señor director, el profesor Eulogio Silverio.
Mtro. Eulogio Silverio
Agradecemos su confianza y el apoyo constante que ha dado a esta participación. Su liderazgo es fundamental, y su compromiso nacionalista nos inspira. Nos sentimos honrados de formar parte de esta labor conjunta que busca fortalecer la filosofía y su impacto en la sociedad.




